Lápices y balones

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Pequeñas Historias de la Liga |2017-2018| Real Madrid 1-Levante 1: don’t panic.


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En este cuento que os refiero a continuación, no hay nada que reprochar. Tampoco hay enfado, ni odio, ni cualquier sentimiento de los que últimamente vuelan por las mentes madridistas. Solo contiene ganas de ganar, ánimo para los chicos y la sensación de que todo va a ir muchísimo mejor a partir de ahora. Don’t Panic, como la canción de Coldplay que ilustra el post de hoy:

Entiendo que son humanos. También entiendo que un empate no es una victoria, pero tampoco una derrota.

Hagamos un balance. Y seamos justos con ellos; falta justicia últimamente.

FECHA Y HORA: 9-9-2017/13:00

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

ALINEACIONES:

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CRÓNICA:

9 de septiembre. El cumpleaños de Luka Modric, el pequeño croata.

Iba planeando su regalo, mientras los jugadores salían del túnel de vestuarios en el Santiago Bernabéu, en la tarde otoñal.

Precisamente él no estaba aquella vez. Tampoco Gareth, su colega, que ocupaba el banquillo; ni Cristiano, aún de castigo por la sanción contra el Deportivo. Pero la plantilla que teníamos brillaba aún así.

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El tema del día eran las alineaciones. Zidane nos presentaba un dibujo bastante curioso; exactamente un 4-2-3-1, y con rotaciones sorprendentes, sobre todo en el costado izquierdo del césped. El técnico francés había colocado a Theo Hernández en su posición natural, lateral izquierdo; y Marcelo había subido como extremo izquierdo, arriba en la delantera. El centro del campo, además, solo contaba con Kroos y Llorente; aunque se preveía cierta ayuda de Asensio, situado en el centro del campo.

Era un esquema arriesgado, pero podía funcionar.

El Levante nos miró de frente. Venía de batallar en Segunda y se notaba. Y se olía aquel sentimiento de chamusquina, raro, que siempre aparece en los encuentros contra los valencianos. Creo que desde la tremenda bronca en los vestuarios, aquel lejano partido en el año 2011, nunca ha habido buenas vibraciones.

El balón se colocó en el centro del campo, el colegiado Hernández Hernández dio los tres silbatazos de rigor…

Y empezó el partido.

Y empezó genial, como de costumbre. En el minuto 2, ya estaban Karim y Kroos armando lío por el área levantina; tuvo Lerma que cortar un pase envenenado que podría haber sido el primer gol blanco.

Y Benzemá continuaba, con una energía que últimamente no disfrutábamos con el 9 madridista. Siete minutos después, protagonizaba otra acción de desmarque que fue interrumpida por fuera de juego. Los madridistas no casamos con la opinión del colegiado, y aún tenemos las dudas.

El encuentro parecía controlado por los chicos blancos…

Pero llegó el minuto 12 y empalidecimos.

Fue un saque de banda.

El balón voló al área madridista. Hubo confusión; Nacho vio a Ivi suelto y gritó: “¡Dani, Dani!”; Carvajal, el citado, seguía el esférico que flotaba por encima de su cabeza; y nadie detuvo al jugador del Levante, que dio un latigazo hacia el desprevenido Kiko Casilla.

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Gol del Levante. 1-0.

Empalidecimos, algunos más que otros.

Y empezó el caos.

De repente, en las redes sociales, el Real Madrid ya no era el mejor equipo del mundo. De golpe, la fe desaparecía; los jugadores eran lentos, ¡despertad, hombre!, y aparecieron los primeros insultos.

Mientras todo eso ocurría, los chicos blancos no se detenían. Tiró Karim a puerta, en el minuto 15; asistió Marcelo a Theo sesenta segundos después. Raúl, el portero del Levante, detuvo ambas ocasiones.

Algo ocurría en la banda izquierda. Marcelo no podía evitar bajar, Theo subía demasiado. Las posiciones naturales les podían, y allí había un hueco. El mismo por el que se había sacado de banda; el mismo donde había nacido el tanto levantino. Zidane se agarraba la barbilla, pensativo.

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En el minuto 20, Iván López se echó al suelo. El capitán del Levante indicó con señas que no podía seguir; y con una rotura muscular salió del campo, dejando hueco para su tocayo Pedro López. El joven lesionado estaba tan absorto en sus problemas que olvidó entregarle el brazalete a quien correspondiera; y el colegiado ni se fijó en el detalle. Por tanto, el Levante jugó sin capitán el resto de la primera parte.

Aún nos sonreíamos por la anécdota, cuando Karim Benzemá cayó al césped.

Era el minuto 25, y no le habían hecho falta. Había caído él solo, tras una carrera. Se sentó en la hierba y con la mano sobre la parte interior de la rodilla, pidió el cambio.

Zidane miraba en el banquillo, su mente pensando a toda velocidad la mejor rotación. Los chicos sentados le miraban, perplejos; ninguno era delantero centro, y mucho menos punta, la posición en la que había estado jugando el 9 francés.

Mientras Karim se retiraba, cojeando dolorido, el cartelón se alzó al aire. 9 rojo, 11 verde. Salía Bale.

Le aplaudimos con todas nuestras fuerzas; y algunos de los aplausos se mezclaron con otros dirigidos a Benzemá. No precisamente de ánimo.

Mientras se reanudaba el partido, pude comprobar como la mayoría de los seguidores blancos celebraba la lesión de Karim como una final. Nuestro Karim, nuestro jugador, la segunda B de la grandiosa BBC.

Me dio vergüenza ajena.

¿Mi opinión? Primero, todo el ánimo para Benz; sé perfectamente las molestias que ocasiona el llamado “músculo semimembranoso”, que me fastidió el final de temporada de este año. Segundo; que puede que le venga bien. Descanso, preparación, fortalecimiento obligado por la lesión, y volverá como nuevo.

Pero no me alegro de ello.

El Real Madrid continuaba intentándolo; el Levante trataba de repeler los ataques cada vez más frecuentes. Estábamos hablando de lo mucho que se echaba de menos a Luka, cuando llegó el minuto 35 de partido.

Córner a favor del Madrid.

Lo sacó Kroos, uno de los que mejor se estaba desenvolviendo en el encuentro.

Sergio Ramos (¿cómo no?), voló por encima de todos; le pegó al esférico con la frente prodigiosa, enviándolo duramente contra Raúl.

Raúl hizo una gran parada. Como las que venía haciendo a lo largo del partido; con la puntita de la bota; alejó el peligro.

Pero no vio a Lucas Vázquez.

Lucas Vázquez, el que empujó el esférico a donde debía estar; al fondo de la red; el que nos regaló el punto del partido con la sonrisa de siempre.

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-¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!- se caía el Bernabéu, ¡por fin! No hubo mucho tiempo para celebraciones, pero Lucas nos indicó con un gesto que estaba bien. Todo estaba bien cuando jugaba él.

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Don’t Panic!

El partido prosiguió, mucho más veloz y dinámico. En el minuto 37, Hernández Hernández se agenció el segundo gol madridista. Fue un penalti más que claro de Chema sobre Theo; todos lo vimos, salvo el colegiado. De poco sirvió nuestro escándalo furioso. He aquí la prueba fehaciente, para el que tenga dudas:

theo-penalti-655x368.jpg(imagen de okdiario.com)

Gareth nos levantó de nuestros asientos en el minuto 44, cuando ocurrió algo asombroso. El galés estaba solo ante Raúl; tenía el gol ante sus ojos, y el portero volvió a repeler su remate con la fuerza de la desesperación.

-¡¡BALEEEEEEEEEEE!!- rugimos, agarrándonos la cabeza entre las manos; y el galés  miró al cielo, buscando explicaciones.

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Y llegamos al descanso, antes del cual vimos la primera tarjeta amarilla del partido. Para Lerma por barrer a Kroos. Y también un tiro del furioso alemán, que bloc (¿cómo no?) Raúl en dos tiempos.

Aguardamos impacientes la segunda parte. No sabíamos muy bien las rotaciones que propondría Zidane, pero tampoco había que preocuparse. Yo, al menos, confiaba en mi entrenador.

Lo que sacábamos en claro era que muchos jugadores no se sentían cómodos en las posiciones propuestas. Ya habíamos hablado de Marcelo y Theo; ahora tocaba hablar de Asensio. El muchacho parecía encerrado entre los laterales y el punta ante él, cosa a la que no estaba muy acostumbrado; a él le gustaba jugar libre, sin futbolistas delante, con más visión de área contraria. De hecho, no estaba desplegando su calidad como de costumbre.

El que no parecía tener muchos problemas por el momento era Bale. Parecía un poco incómodo a la hora de correr de espaldas; pero en los balones aéreos era un auténtico cazador, culminando con su buen remate de cabeza.

Por fin dio comienzo la segunda parte, y comenzó con un bramido que sacudió el Bernabéu. Alex Alegría, sin miramientos, propinó un tortazo en la cara a Sergio Ramos; y protestamos clamorosamente, mientras nuestro capitán se dolía en el suelo. El jugador del Levante fue avisado con la tarjeta amarilla.

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El Madrid desde luego jugaba con más energía. El balón era casi suyo; pero la defensa valenciana luchaba por bloquear cualquier opción madridista. La tensión podía palparse. Isco y Kovacic, ya calentando en banda, observaban preocupados el juego.

En el minuto 54, Ramos fue amonestado por intentar una chilena. Como lo oyen. Hernández Hernández pensó en juego peligroso. Mientras protestábamos, el Levante realizó su segundo cambio: Boateng por Álex Alegría.

Y tras remate de Asensio, algo flojito, vino la siguiente tarjeta amarilla. Para el recién ingresado Boateng, en el minuto 60; por sacar los codos cual boxeador y atinar a Marcos Llorente.

En el minuto 61, Gareth Bale volvió a intentarlo.

Vio como nadie el esférico que giraba hacia su testa. Y cabeceó con todas sus fuerzas; secamente, con efecto hacia Raúl…

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…y no llegaba el portero, pero por un truco del destino, el balón se escapó por encima del larguero.

-¡¡¡UUUUUUUUUUUUYYYYYYY!!!- soltó el Bernabéu; y Bale volvió a lamentarse, profuso.

Un minuto después, Zidane llamaba a Marcos Llorente, y sacaba a Isco Alarcón en su lugar. Cualquier cosa podía pasar con el malagueño en nuestras filas.

Oye, y mejoró la cosa. Segundos después de aparecer, Isco protagonizó un pase perfecto para Asensio, que no controló por milímetros; de hacerlo, habría superado a Raúl con un auténtico golazo.

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Kroos, animado por ver de nuevo a su colega centrocampista, también se animó a tirar a puerta; un tiro seco en el minuto 64 que el portero levantino blocó seguro.

En el minuto 65, Carvajal recibió amarilla por barrer a Lerma; se escapaba el jugador valenciano. Y dos minutos después, el último cambio del Levante: Ivi, muy laureado por la grada levantina, por Samu.

Poco después, en el minuto 70, Asensio protagonizó una fantástica jugada que no terminó en gol por muy poco. Zidane aprovechó para introducir el último cambio madridista: Kovacic ocupaba el puesto de un cansado Lucas Vázquez.

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Era curioso. Teníamos la impresión de que el gol de la victoria iba a llegar de un momento a otro; y sin embargo, no llegaba. Obviamente, empezaban los nervios de punta.

En el minuto 78, los madridistas consiguieron falta a favor. Toni la lanzó, preciso como un reloj, pero la pequeña pesadilla del día, Raúl, despejó con un puñetazo. Parecía haberse jurado a sí mismo que ni un gol más caería en sus redes.

Se detuvo un poco el juego entonces. Chema se fue al suelo, hecho polvo; el Levante miró preocupado a su entrenador, ya que no quedaban sustituciones. El jugador no tuvo mas remedio que incorporarse, a pesar de los tirones musculares; quedaba poco tiempo y el Real Madrid no dejaría de luchar.

Los siguientes minutos fueron de infarto.

El tiro de Asensio, en el 82. Un disparo increíble, imparable; y sin embargo Raúl. El portero valenciano volvió a hacerlo para nuestra desgracia, estirándose cuan largo era y deteniendo la ocasión con los guantes milagrosos.

Dos minutos después, otro córner a favor de los chicos blancos. Fue Isco quien lo ejecutó; pase perfecto a la cabeza de Nacho, que haciendo de Ramos cabeceó con todas sus fuerzas hacia la red del Levante. Le faltaron centímetros; finalmente, el cuero se alejó desviado.

Y en el 86, Gareth.

El galés vio de nuevo el balón. Lo enviaba el malagueño de siempre, Alarcón. El del Arroyo de la Miel.

Gareth saltó al encuentro del balón.

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El esférico rebotó. Raúl trató de detenerlo; parecía que la pelota rodaba hacia el interior de la portería…

…y finalmente, con guasa, se alejó rozando el palo.

-¡¡¡NOOOOOOO!!!- chilló el Bernabéu; y Bale cayó de rodillas. No podría dedicar el gol a Luka, que sentía en casa tan desesperado como él; no sería aquella la ocasión de nuestro Gareth. La mala suerte estaba de nuestra parte.

Y no teníamos ni idea de lo que vendría a continuación.

Llegó el caótico minuto 88.

Kroos envió a Marcelo, en pleno contraataque blanco. El brasileño, medio cayéndose, atizó un latigazo al balón, que voló hacia Raúl imparable… o eso creíamos.

Mientras el portero del Levante realizaba su enésimo paradón, Marcelo tropezó.

En plena carrera, no pudo frenar. Lerma se interpuso, hubo un tremendo choque, y ambos terminaron enredados en el suelo.

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El colegiado dio un tremendo pitido.

Clavamos la vista en los dos, que se dolían en el suelo. Marcelo se incorporó como pudo.

Y entonces, ante nuestros ojos atónitos, el árbitro levantó la tarjeta roja directa por encima de los rizos del 12.

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Nos quedamos sin habla. Tiesos.

Marcelo alucinaba. Pidió explicaciones que no le dieron. “Márchate”, le dijo Hernández Hernández, y se dio la vuelta para continuar con el encuentro. Los chicos blancos rugían, furiosos; nosotros no entendíamos nada.

En las repeticiones, intentamos buscar el motivo. Parecía ser que Lerma derribaba a Marcelo; y que este soltaba un puntapié al jugador, en defensa propia. Un rifirrafe habitual.

La tarjeta roja había sido excesiva.

Excesiva, como la roja a Ronaldo. Excesiva, como la pasividad ante el penalti de Chema a Theo. Y como muchas otras cosas que están ocurriendo en esta Liga.

Aún pálidos de rabia, asistimos a los últimos cuatro minutos de partido.

En concreto, al 92.

Kroos tenía la palabra.

El alemán llevaba el balón. Solitario; los madridistas le abrieron paso.

Sus ojos azules se clavaron en Raúl, la bota voló hacia atrás, y golpeó el esférico como solo él sabía.

La rosca se dibujó en el aire como el trazo de un pincel. Todos aguardaban sin aliento. Todos: los del Bernabéu y nosotros, los televidentes; los aficionados del Levante y hasta los del Barça; los jugadores, los colegiados y los entrenadores. Luka se agarraba el rostro ante su televisor; Cristiano no quería ni mirar, sentado en la casa de Pozuelo; Keylor Navas rezaba; Marcelo se la jugaba, asomado con los ojos muy abiertos por el túnel de vestuarios.

Todos.

El balón bajó hasta la esquina del segundo palo…

…y golpeó en él.

El ruido seco nos despertó.

El esférico rodaba lejos de la portería.

Luka y Cris debieron caer de rodillas. El Bernabéu se lamentó unánime; Marcelo se fue corriendo a los vestuarios, sintiéndose fatal. El Levante respiró.

Y poco después, allí terminó el partido.

Kroos no se lo creía. Si había alguien que se lamentaba más, ese era él. Con ganas de llorar, se alejó por el túnel de vestuarios. Sin embargo, le aplaudíamos; había sido uno de los mejores, y solo la mala suerte y un arbitraje pésimo habían propiciado ese resultado.

Cundió el pánico por la prensa y las redes sociales, poco después del pitido final. “¡Cristiano, donde estás?”, rugían los madridistas.

Sin embargo, yo insisto: don’t panic.

Tenemos a la mejor plantilla del mundo. Esta es la jornada 3 de esta Liga. Quedan 35 partidos; vamos a remontar y a coronarnos. Es el año del Sextete, y ya contamos con dos títulos en los bolsillos.

Por favor, tened confianza.

Siempre contigo, Madrid.

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P.S. Y Luka tuvo su regalo. Este:

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Puntuaciones de los chicos blancos (por Fútbol & Listo y Lápices & Balones)

Publicación en breve

Encuestas:

Publicación en breve

Así va la Liga (jornada 3)

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©Créditos de las imágenes: Diario As (as.com), Real Madrid website (realmadrid.com), Diario Marca (marca.com), Diario El Mundo (elmundo.es)

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Hello Goodbye: Mercado de fichajes/ Verano 2017


¡Muy buenas, amigos de Lápices y Balones!

Tras un buen tiempo de inactividad, volvemos para traeros lo más fresco del mercado de fichajes, como todos los veranos.
A partir de ahora, los posts de fichajes estarán divididos en cuatro secciones:
*¡Bienvenidos! Los chicos nuevos en el equipo.
*¡Hola de nuevo! Jugadores cedidos o vendidos que han vuelto a las filas del Real Madrid.
*¡Hasta pronto! Futbolistas que marchan por cesión a otros equipos, solo por un tiempo.
*¡Adiós! Los chicos que marchan a otros equipos, y a los que echaremos de menos.

Habiendo explicado esto, procedamos:

***

¡BIENVENIDOS! Este año, damos la bienvenida ni más ni menos que a:

~Theo Hernández~

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Nacido en Francia hace 19 años, jugaba cedido en el Deportivo Alavés, aunque su ficha pertenecía al Atlético de Madrid. Este verano, tras haber rechazado la oferta de continuidad en el club rojiblanco, ha firmado con nosotros durante seis años. Rapidísimo y fuerte en defensa, y sobre todo, muy valiente.

~Dani Ceballos~

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Creo que poca gente no conoce al centrocampista, desde su increíble actuación en la Euro Sub21. Este sevillano de 20 añitos era uno de los héroes del Betis, hasta su salida este verano para unirse a las filas del Real Madrid. Es un orgullo tenerle con nosotros.

***

¡HOLA DE NUEVO! ¡Vuelven tres caras muy conocidas!

~ Jesús Vallejo~

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El joven defensa zaragozano, 19 años, ha pasado por dos clubes antes de llegar a las filas blancas: el Real Zaragoza, donde comenzó su brillante carrera, y el Eintracht de Frankfurt. El Real Madrid lo contrató en el año 2015, pero el futbolista continuó un año más en el Zaragoza, y después probó en tierras alemanas. Tras la larga travesía, vuelve para quedarse.

~Borja Mayoral~

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Otro nene de 19 veranos, madridista de pura sangre, que viene de jugar un año en Alemania; esta vez, el club que le ha disfrutado en la temporada 2016-2017 ha sido el VFL Wolfsburgo. Su futuro aquí no está aún claro, pero Zizou confía en él y quiere un puesto para este delantero en la temporada venidera.

~ Marcos Llorente ~

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Este muchacho de 21 años, madrileño de pura cepa y con unas raíces futbolísticas fabulosas, crea maravillas en el centro del campo. Llorente ha jugado en el Real Madrid desde siempre, salvo la temporada pasada, que compartió junto a Theo Hernández en el Alavés. Ambos son grandes amigos.

***

¡HASTA PRONTO! En breve volveremos a disfrutar de su talento; mientras tanto, deseamos la mejor de las suertes en sus excursiones futbolísticas a…

~ Fabio Coentrao~

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Fabio ya sabe lo que es ir y volver del Real Madrid; en el año 2015 jugó cedido en el A.S Mónaco, para terminar retornando en el verano del 2016. Por el momento ha escogido el Sporting de Lisboa, donde seguro desarrollará aún más su fútbol.

~ James Rodríguez~

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El querido 10 colombiano ha dejado su dorsal a Luka Modric y viajado a tierras alemanas, concretamente al poderoso Bayern del Munich. El colombiano sabrá aprovechar las perlas de sabiduría de la Bundesliga, y volverá más fuerte.

***

¡ADIÓS! Este año en este apartado, nos despedimos de tres grandísimos jugadores:

~ Pepe Laverán~

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Pocos nos creíamos que nos fuera a abandonar el muro del dorsal 3, pero así lo decidió. Pepe firmó con el Besiktas después de 10 años de blanco y un tesoro de títulos, momentos (algunos malos, muchísimos buenos), bromas con Marcelo, peleas contra el Barça y golazos. Te echaremos de menos, crack.

~ Álvaro Morata~ 

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Su historia aquí ha sido siempre algo dramática. Moratilla es un gran jugador, pero hasta ahora, nunca ha tenido el hueco que añoraba en el Real Madrid. Quiso cambiar de aires en el 2014, año en que fichó por la Juve y donde reforzó su calidad. En el 2016 volvió con gran alegría a nuestras filas, pero finalmente ha decidido cambiar el blanco por el azul del Chelsea. Toda la suerte del mundo para ti, Alvarito, al que hemos visto crecer aquí.

~ Mariano~ 

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El revulsivo y luchador delantero no podía quedarse un año más en el banquillo del Real Madrid. Su empuje futbolístico le agobiaba; por eso, la paloma voló al Olympique de Lyon, de donde vino Karim Benzemá. Sabes que tienes la puerta abierta, y un futuro prometedor.


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Cardiff by the Sea


La brisa era fresca y traía briznas de espuma.Gareth no podía dejar de mirar el mar que había dado color a sus ojos.

Estaba ahí, en el balcón del hotel, en su tierra; y al día siguiente jugaba uno de los partidos más importantes del mundo.

Allí en su tierra.

Gareth miraba al mar y le preguntaba. Era una batalla de azul contra azul. “Jugaré? Jugaré? Me dejarás jugar? Solo esta vez. Por favor. Por favor”

-Es bonito.

Luka estaba ahí. Detrás. Era fácil oírle, por lo menos para él.

El galés no se giró inmediatamente. Sentía algo, algo raro. Se acordaba de la celebración de la Liga; Luka y Mateo, Luka enseñando Madrid y Cibeles a Mateo, y él detrás, escuchándoles parlotear en aquel idioma alegre que se le escapaba. Por qué no sabía él hablar croata? “Porque eres mío”, respondió el mar. 

-Quillo! Te me vas a enfriar. Concho, que rasca hace en esta isla, muchacho.

Llegaba Ramos envuelto en una manta de cuadros. Sevilla era tan cálida como él, y el clima inglés le obligaba a ponerse capas de ropa. 

– Calla por Dios, calla por Dios…! 

Marcelo se unió al sevilllano; apenas le asomaba la cabeza rizada del carísimo edredón que llevaba a rastras. 

-Eh eh, exagerados. Mirad a Toni. Toni hecho un toro, verdad?

-En Alemania hacer frío, Cris… yo acostumbrar…

– Está lloviendo. Dita sea! Vázquez! Trae las galletas galesas de la mesilla.

– Que dices? Ve tú, listillo.

– Habéis visto? Lucas le ha faltado el respeto a Carva…

– A que saco el parchís y os enteráis todos? 

– Noooo! Parchís galés no!! Parchís galés NOOOOO!! 

Gareth respiró. 

Luka se apoyó en él. 

Y Bale sonrió.

No sabía cuánto jugaría al día siguiente.

Pero sabía que no estaba solo. Y que podía lograrlo.

Allí alrededor, su mejor amigo, los 23 mejores compañeros que podía pedir. El mejor entrenador, ese que asomaba en aquel momento por la ventana y exclamaba: “a dormir, muchachos!!”

Miles de corazones madridistas que aguardaban, que le animaban, sufrían y celebraban a su lado. 

Un mar que le miraba y empujaba, sonriente.

Y una final que ganar.

Doce. 

Gareth pasó la mano por los hombros de Luka.

El número de la buena suerte.

Solo podía traer algo maravilloso. 


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Hola de nuevo, mi Liga


Es increíble. Ha pasado tanto tiempo, y sin embargo son solo cinco años. No es tanto tiempo y es mucho.

Hemos pasado por muchas cosas, buenas y malas.

Hemos pasado de Mourinho a Ancelotti, de Ancelotti a Benítez, de Benítez a Zidane.

Hemos llegado muchos y marchado otros.

Dijimos adiós a Mesut, a Sami, a José Callejón, a Higuaín, a Albiol, a Diarra, a Iker, a Xabi Alonso, a Jesé, Altintop, Di María, Granero, Jesús Fernández, Diego López, Pacheco, Carvalho, Nuri Sahin, Kaká, Adán, Essien, Cheryshev.

Dijimos hola a Luka, a Gareth, a Isco Alarcón, James Rodríguez,

Vinieron niños: Varane, Carvajal, Nacho, Lucas Vázquez, Asensio; les vemos crecer cada día.

Otros, Casemiro, Moratilla, Coentrao, fueron y volvieron felizmente.

Cris ha marcado desde aquel lejano ,228 goles; hemos celebrado con él 3 balones de oro.

Bale nos ha regalado galopadas para la historia y una maravillosa Copa del Rey. Luka ha regalado miles de dulces pases de gol. La BBC ha conquistado Europa. La Décima y la Undécima vinieron con un año de diferencia. Fuimos a Marruecos y a Japón para llevarnos sendos Mundiales de Clubes. Lloramos en momentos tristes, como en el 2012~2013; pero nos quitamos el miedo al Bayern con cuatro goles. Supercopas de Europa contra el Sevilla, dos.

Marcelo ha reído y ha centrado más de mil veces. Isco ha bailado en muchos campos. Ha habido tarjetas amarillas y rojas encima de nuestras cabezas, algunas justas, otras no tanto. Los músculos lesionados se han recuperado; el orgullo blanco ha hecho milagros.

Hemos marcado goleadas: 8~2, 9~1, 10~0. Hemos vencido al Barsa y al Atlético, y a otros tantos gigantes. Luka se ha rapado, y Bale se ha dejado una melena hasta los hombros. Primero cinta, luego moño.

Mi España ha ganado en Kiev la Eurocopa; la Alemania de Mesut y Samir conquistó el mundo en 2014, en las tierras de Marcelo y Casemiro; el año pasado, en la Francia de Karim, Varane y Zizou, Cristiano y Pepe levantaron el trofeo europeo.

Lucas Vázquez ha marcado un penalti decisivo.

Hemos manteado a Carlo en Lisboa.

Luka ha ido en hombros de Arbeloa; ha caído sobre Bale en Mestalla.

Alonso ha saltado de la grada al césped.

Zidane se ha roto el pantalón en Milán.

Se han reído de nosotros, nos han menospreciado y vejado, también admirado y amado de una forma muy especial.
Todo esto ha pasado en cinco años, y ahora estamos a pocas horas de ganarla otra vez.

Cuanto tiempo sin verte, Liga mía!

Y yo?
Bueno, he marcado un par de goles de cabeza, chiquillos.

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El maldito adjetivo


Hace unas semanas, salía la noticia, perdón, el notición, de que un equipo femenino llamado AEM Lleida había ganado con unas estadísticas arrolladoras una liga compuesta por equipos masculinos.

Mi gozo era enorme. Por primera vez, la fuerza de hombres y mujeres quedaba equiparada, en perfecto equilibrio. La igualdad brillaba, todo era maravilloso y yo veía ya a esas guerreras siendo admitidas en los equipos masculinos, creando así lo que llaman “ligas mixtas” o ligas a secas. Ni masculinas, ni femeninas: de ambos.
Y de pronto, hoy leo con terrible desencanto que los dirigentes de ese equipazo buscan apoyos para equipos, ligas y demás… exclusivamente femeninos.

¡Qué rabia!

Si estas valientes han demostrado tener el mismo nivel y la misma calidad que los chicos, porqué no pueden seguir jugando con y contra ellos? Por qué no pueden hacer equipos mixtos, o como querráis llamarlos? Por qué nadie lo ve natural y lógico?

En el mismísimo momento en el que añadimos el maldito adjetivo ante la palabra fútbol (o la que sea), se abre la brecha de la separación que lleva siglos dando la tabarra.

Esos adjetivos, sí. Futbol “femenino”. Futbol “masculino”.

Díganme, ¿que diferencia real hay entre ambos? Se juegan de forma distinta? ¿Cambian las reglas, el campo, el balón, respecto al género?

Ya no podéis venir aquí y decirme: <<es por seguridad, ya que los hombres son mas fuertes y pueden hacer daño a las chicas>> No, queridos. Las chicas del Lleida han vencido a unos cuantos equipos “peligrosamente masculinos”, y a saber, están todas vivas, sanas y salvas. Ninguna ha terminado con las dos piernas rotas, o cosas peores, las que aventura cada día el público anticuado por el puro gusto de asustar.

Un bonito (por decir algo) ejemplo es la frase que soltó el propio presidente del AEM Lleida: “A esta edad las diferencias de fuerza y velocidad empiezan a ser evidentes, así que las niñas optan por buscar campeonatos infantiles exclusivamente femeninos. Y apenas hay”

¿Cómo te atreves a hablar de físico a estas alturas, como si fuera el motivo o la barrera insalvable? Diferencias de velocidad y fuerza? Eso es lo que hay, o lo que quieres que haya?

¿Porqué, porqué os empeñáis en encasillar? En separar el deporte por género?
¿Es que no os dais cuenta de que el machismo y el feminismo son lo mismo, visto desde fuera?

Nadie es mejor que nadie; nadie es más inteligente, ni más fuerte, ni más veloz; es lo que quiere ser de verdad.

¿Más egoísta? Eso sí es posible.

Cuanto más fútbol femenino querráis promover, más separación alimentará la desigualdad ya latente. Cuanto más separéis, más sentimientos de desunión albergarán ambos géneros; y más barrera física habrá, ya que las chicas, con la idea fija de ser menos en ese sentido, no se esforzarán por cambiarlo.

Es un desastre desproporcionado, y pocos se dan cuenta.

Si hombres y mujeres pueden convivir en el mismo planeta, también deben convivir en otros ámbitos. En el deporte, por ejemplo. Qué problema habría si jugaran mujeres futbolistas en el Real Madrid? O en el Manchester? O en el Bayern? Perderían fuerza y garra o al contrario, ganarían ambos?

Chicas del Lleida, lo primero: ENHORABUENA. Lo segundo: por favor, no os marchéis a América a practicar fútbol exclusivamente femenino. Quedaos: continuad batiendo récords, ganando ligas antaño solo masculinas; y en breve, muy breve, os veréis jugando junto a Cristiano Ronaldo, Müller o Ibrahimovic: los que véis por la tele pueden ser vuestros compañeros en un futuro regido por el fútbol. Fútbol “mixto” o fútbol a secas; ni femenino ni masculino.

Simplemente fútbol. Por favor.


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ESPECIAL: Pequeñas Historias de la Liga |2016-2017 | Atlético de Madrid 0 Real Madrid 3: free as a Bird.


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Alguien, una mano (o quizás más), abrió la puerta de la jaula dorada.

Y el ave blanca asomó el rostro, se liberó del peso, y  voló.

Llevaba un 7 grabado en la espalda y el corazón; un escudo que se volvía ligero a cada movimiento.

Se llamaba Cristiano Ronaldo, y era libre.

Después de tanto tiempo atado, libre.

Libre como un pájaro. El título de la canción que nos acompaña en este encuentro.

En agradecimiento, en esta noche increíble (la noche del derbi madrileño, tantas veces vivida últimamente), nuestro delantero nos regaló un hat-trick, tres puntos, y una victoria que valía lo que un universo.

Volvamos atrás, a esos momentos y a ese vuelo.

FECHA Y HORA: 19-11-17/20:45

ESTADIO: Vicente Calderón.

ALINEACIONES:

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CRÓNICA:

El Calderón se despedía.

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Era el último derbi madrileño, según la mayoría, disputado en el estadio de Manzanares.

Por encima del ambiente trepidante, de los nervios y las luces blancas que iluminaban el césped, se sentía algo de melancolía por parte de ambos contrincantes.

Era curioso. No era nuestro estadio, pero tantos y grandes momentos se habían vivido allí (buenos y malos, alegres y trágicos), que…

Todas las vistas estaban clavadas en los muchachos que calentaban allí. Los blancos, nuestros chicos, fueron recibidos por una sonora pitada; pero apenas nos quejamos. Era el momento del orgullo, de la concentración: era una noche delicada y épica, y había que hacer un juego para recordar.

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Ramos no estaría en los titulares, y eso relajó a los rojiblancos; el sevillano aún andaba tocado de la lesión anterior, y no valía la pena forzar. Sin embargo, el mero hecho de que se encontrase en el banquillo, listo para cualquier emergencia, nos enfundó fuerzas. ç

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Además, estaba Nacho, que había completado un bello encuentro la jornada anterior contra el Leganés.

No podíamos apenas esperar. Por fin, llegó el momento: se saludaron los capitanes Marcelo y Gabi…

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…se realizó el sorteo de campo (¡nuestro legado será eterno!, bramaban las gradas rojiblancas), y con un escalofrío general, todas las pupilas abiertas, el colegiado pitó tres veces…

Y empezó el partido.

Los atléticos, absolutamente obsesionados con finalizar aquel último encuentro madrileño en su templo con una buena actuación, se lanzaron a una lucha sin cuartel desde los primeros segundos. Isco tuvo la primera del Real Madrid, en el minuto 4: un balón precioso colgado desde el lateral al área rojiblanca, pero a partir de ese momento el balón fue acaparado por el Atlético. Koke, Carrasco de falta, Torres en arrancada y Saúl arremetieron contra el feudo de Keylor.

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Aunque olvidaban algo, y ese algo era la defensa madridista.

Nacho, Marcelo y compañía corrían con fiereza tras la delantera local, y a pesar del riesgo, no dudaban.

Y entonces, tras una falta a Isco (que se escapaba como nadie), llegó la polémica del minuto 11.

El gol que no fue.

Comenzó en Marcelo; Marcelo y su conexión con Cristiano Ronaldo, al que prodigó un esférico directo a la testa.

Ronaldo golpeó el balón con toda la fuerza de su frente.

El cuero voló a la portería de Oblak, que saltó…

… y algo muy confuso ocurrió en la red. Una serie de rebotes; pegó contra la mano del portero rojiblanco, pegó en el césped, pegó en el larguero y se marchó fuera.

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Pero todos lo habíamos visto. El esférico había traspasado la línea; a pesar de la desesperada mano in extremis del cancerbero del Atlético, aquella jugada debía haber sido gol.

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Sin embargo, el colegiado no lo vio así, y para nuestra atónita sorpresa, el 0 a 0 continuó parsimonioso en el marcador.

Cristiano era la imagen de la indignación. A los madridistas apenas se nos escuchaba, del jolgorio que reinaba en el Calderón; todos celebraban la parada que no había sido legal.

A pesar de todo, había que continuar.

Y quizás fue esa acción, precisamente, la que hizo reaccionar y despertar al ave del corazón de Cristiano.

También despertó nuestro Madrid. Diversas jugadas se originaron a raíz de aquel tanto desaparecido; Lucas Vázquez e Isco enviaban balones al área, y en el minuto 20 Luka Modric se sacó de la chistera un tiro tremendo, que por muy poco no se le escurrió a Oblak. El pequeño croata se llevó las manos al rostro, cariacontecido; sabía que cualquier oportunidad, en aquel tenso partido, era oro.

Pero no debía preocuparse.

Savic desearía poco después no haber enviado al césped a Lucas Vázquez, tan cerca de la frontal.

Cristiano Ronaldo, sin decir palabra, se colocó ante el balón, ante la barrera, ante el Vicente Calderón.

Y con un toque exclusivo, aquel que confunde al más experto, envió el esférico volando entre los jugadores de la red; fue un roce tan leve pero tan fuerte, tan poderoso, el que lo giró hacia el extremo de la portería, donde Oblak no llegó.

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-¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLL!!!!!- nos derrumbamos, los madridistas blancos de felicidad; y Cristiano, pálido, sin creerse su propio gol, realizó su celebración y fue zarandeado y abrazado por sus compañeros, llevado de un lado a otro.

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El Atlético sacó en seguida desde el centro. Estaba furioso. Así lo demostró Gabi en el minuto 25; sin dar tregua, barrió a Luka Modric con una entrada que nos dolió en el corazón. La pequeña grada madridista bramó tan fuerte que silenció por un segundo al estadio rojiblanco, y el capitán del Atlético recibió la amarilla, más que justa.

Isco se hizo el señor del campo desde entonces. Todo era él; todo eran sus pases perfectos a la delantera, su destreza y su rapidez, que cansó rápidamente a los rivales. En el minuto 34 llegamos a temer por él, ya que comenzó a cojear tras un lanzamiento; pero su fuerza de voluntad pudo más y continuó la lucha, iluminado.

Ambos equipos se dejaban la piel; a partir de los últimos minutos de la primera parte, se comenzó a notar cierto cansancio; no vendría nada mal el tiempo reglamentario de descanso.

Finalizaron los 45 minutos con una acción salvadora de Bale, que no dudó en entrar en zona defensiva para llevarse el balón de Griezmann…y a Griezmann. El Vicente Calderón se vino abajo enfurecido, y el árbitro señaló la falta a favor del Atlético, aunque no pintó de amarillo a nuestro galés, silenciosamente vitoreado por la interrupción del contraataque.

Así llegamos al descanso. La responsabilidad del derbi, de afianzar el marcador y la confianza pendían sobre las cabezas de los chicos blancos, y estos lo sabían. Y sonreían. Podían hacerlo. Habían visto muchas cosas en aquel campo, y sabían que todo estaba en ellos y en la afición.

Y nosotros no pensábamos en ningún momento decaer.

Llegó pronto la esperada segunda parte, que dio comienzo con un escalofrío para el conjunto madridista. Tres disparos de Carrasco, Griezmann y Koke nos dieron el susto de la noche; estaba claro que el Atlético quería venganza.

Pero el Madrid continuaba.

En el minuto 56, una jugada blanca nos puso las manos sobre la boca. Incrédulos, observamos cómo a Cristiano se le escapaba un balón maravilloso que provenía de la banda izquierda, a centímetros de Oblak, el cuero continuó su carrera hasta tropezar en las botas de Carvajal, que no dudó en disparar hacia el portero adelantado…

…y la mala suerte quiso que Godin llegara, desesperado, a barrer el cuero con todas sus fuerzas, haciendo desaparecer el peligro madridista.

Por poco.

La combinación Modric-Bale, la amistad inquebrantable, provocó una nueva jugada: minuto 57, la falta lanzada como la seda por la pequeña bota llegó a la alta testa del galés, que remató con todas sus fuerzas…

… y aquella vez la ocasión se perdió, bruscamente, a la grada atlética.

-¡¡¡UUUUUUUUUUUUUUYYYYYYYYYY!!!- rugimos todos, madridistas y jugadores, mientras Simeone llamaba a dos jugadores a la banda. Serían las dos sustituciones de Gabi y Torres, en el minuto 61: Correa y Gameiro.

La tensión crecía por momentos. Tan solo sesenta segundos después de aquel doble cambio, Cristiano Ronaldo y Koke se encararon, furiosos: la acción costó una tarjeta amarilla para cada uno, y un disgusto a cada afición.

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Y entonces, llegó el minuto 69.

Isco acababa de dar un buen susto a Oblak; un disparo potente de su bota prodigiosa, que había detenido in extremis el portero esloveno.

Y Savic, el causante del primer gol, provocó el segundo.

Cristiano Ronaldo se aproximaba a toda velocidad, balón cosido a la bota, adentrándose sin control en el área rojiblanca. Y no quedó otra para el defensa rojiblanco, que entrarle por detrás.

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Nuestro portugués cayó, golpeándose con el suelo frío; y el estadio también cayó.

El colegiado señalaba el círculo de yeso.

Penalti a favor del Real Madrid.

Era inútil protestar; sin embargo, Godín lo hizo, lo que le costó la amarilla.

El mundo estaba pendiente de nuestro siete portugués, que ya se encontraba frente al balón. El balón y él. El balón y el universo.

El árbitro dio la señal. Tres pequeños pasos, como brincos; estirón de pierna, y Oblak quedó perplejo en el aire, mientras el esférico revoloteaba tras él, en la red.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLL!!!!- bramamos los madridistas, histéricos de felicidad; y aquella vez Cristiano lo creyó.

Lo creyó y se lanzó a celebrarlo, entre jocoso y serio, en una pose que alegró todos los corazones madridistas. Volvía el rey, orgulloso; volvía la ironía, la fuerza y la delicadeza. Volvía el pájaro libre.

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Volvía CR7.

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Se puso el balón en juego, y la grada madridista consiguió imponerse. “¡Olé, olé!”, se escuchaba vibrante, mientras Carrasco probaba un tiro desde lejos que acabó en guantes de Keylor Navas.

Y llegó el minuto 76.

La tercera perla.

La carrera de Gareth Bale, que levantó la mirada azul tras desembarazarse de la sorprendida zaga atlética, y vio a Cristiano Ronaldo. El destello, el pensamiento; la pura bondad, el empujón del esférico hacia su compañero portugués, que solo hubo de empujarlo.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!!- salió de todos los blancos, como el grito de la cristalina alegría; Cristiano señaló a Bale y desapareció entre sus eufóricos compañeros. Libre como un pájaro.

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El Atlético observaba.

Hat-trick del emperador.

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Quedó aún emoción en los minutos restantes. Lucas Vázquez fue pintado de amarillo en el minuto 78 tras derribar a Carrasco; no parecía muy afectado el muchacho de blanco, que se fijaba más bien en la banda. Salía Isco, agotado, destrozado, pero más feliz que un rey; y entraba en su lugar el caballero de Francia, Karim Benzemá.

La falta no produjo consecuencias en el campo madridista, y en el minuto 83 el cartelón se alzó con un número que levantó a miles de madridistas.

Se marchaba el rey del partido, el goleador insaciable, Cristiano Ronaldo; esperaba James Rodríguez para entrar en su lugar. Las manos se nos enrojecieron por los aplausos; por más que silbaran los atléticos, siempre se nos escucharía más.

Y en el 85, tras una tarjeta amarilla para Juanfran, entraría el tercer madridista de sustitución: Asensio por Lucas Vázquez. Calidad adolescente por calidad adolescente.

Carrasco y Luka Modric fueron los nombres que resonaron más en los últimos instantes. El jugador rojiblanco fue el que continuó luchando, tratando de sorprender a Keylor Navas con disparos varios: ninguno acabó con peligro para los chicos blancos.

El pequeño croata, por su parte, tuvo el cuarto tanto en su cabecita rubia. Fue en el minuto 88; la sorpresa que nos llevamos fue inédita cuando, impulsándose, Luka cabeceó un esférico que venia de las botas de Carvajal. El balón rozó el larguero, y Modric se llevó las manos a la cara, riendo incrédulo. Le aplaudimos con muchas ganas.

Por fin, en el 91, tras un último paradón de Navas a Carrasco, finalizó el derbi.

¡Qué fiesta! ¡Cómo resonaban las canciones madridistas por el Vicente Calderón; cómo se abrazaban los agotados jugadores; como saltaba la grada blanca!

Lo observamos todo con emoción, profunda emoción.

Último derbi en el Calderón.

E inolvidable, gracias a Cristiano.

Tres puntos más, una vez más líderes; un enorme paso hacia la Liga 33.

Siempre contigo, Madrid.

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Puntuaciones de los chicos blancos (por Fútbol & Listo y Lápices & Balones)

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Daniel Carvajal estrella_1estrella_1 

Rafael Varane estrella_1estrella_1estrella_1 

Nacho Fernández estrella_1estrella_1estrella_1 

Marcelo Vieira estrella_1estrella_1estrella_1 

Luka Modric estrella_1estrella_1estrella_1 

Mateo Kovacic estrella_1estrella_1estrella_1 

Isco Alarcón estrella_1estrella_1estrella_1 

Lucas Vázquez estrella_1estrella_1 

Gareth Bale estrella_1estrella_1 

Cristiano Ronaldo estrella_1estrella_1estrella_1estrella_2 

Karim Benzemá estrella_1estrella_1 

Marco Asensio estrella_1estrella_1 

James Rodríguez estrella_1estrella_1

Encuestas

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GANADOR: Cristiano Ronaldo (223 votos de 496)

Así va la Liga (jornada 12)

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©Créditos de las imágenes: Diario As (as.com), Real Madrid website (realmadrid.com), Diario Marca (marca.com), Diario El Mundo (elmundo.es)


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Pequeñas Historias de la Liga | 2016-2017 | Real Madrid 3 Leganés 0: On the Run.


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Doblete de Gareth Bale. Doblete de Gareth Bale. Doblete de Gareth Bale.

Este era el eco que reverberaba, de una pared a otra del Bernabéu, mientras los madridistas abandonaban el estadio donde acababa de disputarse la onceava jornada de Liga.

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Los chicos blancos habían tomado ya el camino, enfilado la ruta, la carrera, la misma de la canción de Electric Light Orchestra que da banda sonora a este pequeño gran post.

Disfrutemos otra vez de ese eco. Y de esa carrera.

FECHA Y HORA: 6-11-16/12:00

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

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CRÓNICA:

El Leganés quería ganar.

Venía arropado por una pequeña multitud de seguidores, que se apiñaban en una de las gradas altas de la Catedral del fútbol.

Pero el Real Madrid también quería ganar.

Y hay que ver, la mirada azul de Bale, cuando salieron los muchachos madridistas al césped. El sol golpeaba de lleno (¡las 12 de la mañana!), y el galés gritaba en silencio, con el ceño fruncido, la misma retahíla, mientras resonaba el bonito himno por el Bernabéu. “Voy a ganar. Voy a marcar. Vamos a ganar”

Un dicho y hecho.

El colegiado saludó a los capitanes Marcelo y Mantovani, y tras el sorteo, vigiló a los chicos recolocarse en sus puestos. Dio tres pitidos…

Y empezó el partido.

El Leganés insistió desde el primer minuto, en el que Rubén Pérez logró levantar a su grada con un tiro lejano, que sin embargo no inquietó a Keylor. Pero pronto se encontró con la dura fortaleza de nuestro Real Madrid: fue un choque entre dos personalidades muy fuertes. Nadie se dejaba vencer. Tal era el brío, que en el minuto 7 llegó la primera tarjeta amarilla, para Machís por barrer a Marcelo; y en el 16, otra para Cristiano Ronaldo, que discutía con genio una acción no señalada por Lahoz.

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Ambos equipos se turnaban para golpear con fuerza. Cristiano precisamente, Morata, Insua para el Leganés; balones tratando de sorprender a los guardametas, que por el momento no habían tenido unas dificultades excesivas.

Y entonces apareció Gareth Bale.

Minuto 37.

El gran galés, atento como nadie, vio el pase de Isco antes de que ocurriera. El malagueño, inteligente, vio el hueco y la defensa del Leganés, que miraba hacia otro lado; y escurrió el esférico de tal manera que Bale se vio solo, volando hacia la portería de Serantes…

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…que no pudo hacer daño a la bella definición del número 11. On the run.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!!- cantamos los madridistas, después de tanto tiempo; y la celebración entre Bale e Isco fue para recordar.

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Al Leganés no le sentó nada bien el tanto, y los minutos siguientes fueron un tanto caóticos. Todo empezó en Kroos, que se llevó por delante a Machís cuando este se aproximaba al campo blanco; el Leganés no tardaría en responder a la ofensa enviando al suelo a Morata, de parte de Insua con un agarrón. Ambos fueron amonestados con la amarilla; y Nacho recibió también, por quejarse en la acción del jugador de Leganés.

Y encima, en el minuto 42, Szymanowski no se cortó en disparar a puerta de Navas, tras haber caído dolorosamente Gareth Bale segundos antes por una falta clara.

El portero madridista ignoró el balón, que por cierto había volado fuera de la red (por poco), y chilló a Szymanowski; Szymanowski le chilló a él, y el aire se tensó como un calabrote. Hasta en los banquillos había palabras entrecruzadas.

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Gareth se levantó sin decir palabra. Solo miró al frente, en silencio.

Y en el minuto 45, cuando quedaban segundos para el descanso, el galés otra vez.

Era una falta a favor del Real Madrid, la que elevó Kroos por encima de la barrera. Morata la tocó; lo suficiente como para desequilibrar al portero y dejar hueco a Bale, que no desaprovechó el rechace y la metió casi sin respirar en la portería del Leganés.

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-¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOLLLLL!!!- chillamos emocionados-. ¡¡DOBLETE DE BALE!! ¡¡DOBLETE DE BALE!!

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Sí, aquel que se abrazaba con todos, el que brillaba entre el grupo.

 

El colegiado pitó muy poco después el final de aquella primera parte, desatascada por nuestro número 11. Aún con el resultado a favor, todos sabíamos que el Leganés se había marchado con unas ganas de gol muy peligrosas; era tiempo de defensa, de organización en el centro del campo y cabeza fría.

Y del tercer gol.

Y de Luka Modric.

Así salió el Real Madrid en el segundo tiempo. Presionando; Gareth tuvo el tercero en el minuto 47; y en el 52, cuando el colegiado señaló falta a favor del Real Madrid. Bale tomó carrerilla; y justo cuando se disponía a lanzar, el Bernabéu y todos los madridistas arrancamos a aplaudir, de manera espontánea; una ovación que salió del corazón.

Bale miró a la banda, y vio a Luka Modric calentando.

No hizo falta más. El galés se desequilibró un poco, pero de alegría; casi no hizo caso al esférico que marchó por encima de la portería de Sestero. Y reanudó la lucha feroz contra el feroz Leganés, que acababa de realizar un cambio: Machís por Omar Ramos.

En el minuto 61 ocurrieron muchas cosas. La tarjeta amarilla para Mantovani por la entrada a Morata, que casi lloraba: contábamos más de veinte como esas a lo largo de todo el partido para nuestro delantero centro.

Y el cambio de Kovacic por Modric.

¡En pie, señores! Entra el pequeño emperador. Momento mágico, conmovedor. Luka sonrió para sus adentros y miró hacia delante: había un partido que terminar.

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Continuó el juego, pero más alegre y dinámico con el rubio 19. Tiempo de cambios en el minuto 67: Isco por James, Rubén Pérez por Luciano.

Y tras algunos contraataques del Leganés, que hicieron brotar una bella parada de Keylor Navas, llegó el minuto 76.

Morata, con las piernas llenas de cardenales, vio el pase de Kroos.

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Un pase perfecto, con regla; muy parecido al de Isco para Gareth en el primer gol.

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Y Álvaro como Bale, no lo desaprovechó.

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-¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!- bramó el Bernabéu al completo; y Bale, celebrando con emoción el gol del que antes le había regalado el segundo tanto; y Morata, riendo a pesar de los golpes; y todo el alma madridista.

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El Leganés bajó la intensidad; el cansancio se acuciaba. Zidane cambió al goleador Álvaro por Lucas Vázquez, puro nervio; y Mantonvani se fue muy poco después para dar sitio a Víctor Díaz.

Y en el minuto 82, apareció de la nada la polémica jugada de Marcelo y Omar Ramos.

Fue todo muy rápido. Nuestro brasileño trataba de regatear; el jugador del Leganés se le echó encima, y entonces Marcelo no se controló. El golpe en el tobillo de Omar fue escalofriante, y el jugador cayó al suelo, turbio de dolor.

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Con total sinceridad, la acción de nuestro 12 habría merecido la tarjeta amarilla. Pero no era el día del colegiado, que simplemente indicó falta a favor del equipo visitante; a pesar de que el centrocampista no pudo continuar jugando.

Hay que decir que Marcelo se disculpó tras el encuentro y se preocupó por el chaval del Leganés, lo cual fue muy noble por parte de nuestro defensa.

Tras el susto, poco quedó que decir. Una falta a favor del Real Madrid en el minuto 86, botada por James Rodríguez, podría haber sido el cuarto gol de no ser por una ligera desviación en la curva del colombiano; pero no hubo suerte.

Y la ultima acción del encuentro sería una tarjeta amarilla para Victor Díaz, que no dudó en sujetar a Marcelo como si de lucha libre tratase el juego. No se fueron muy contentos los del Leganés; cuando los tres silbidos indicaron el final del partido.

Pero nosotros, dejando aparte la acción de Marcelo, sí sonreíamos, mientras los chicos blancos se alejaban charlando por el túnel de vestuarios, directos a la ducha y a una comida merecida. Allí teníamos a Bale el del doblete; a Cristiano, el orgullo silencioso; a Morata el de los cardenales y los goles; al pequeño Luka que había vuelto mejor que nunca; y a todos los corazones que continuaban la lucha por aquella Liga que merecemos.

Siempre contigo, Madrid.

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Puntuaciones de los chicos blancos (por Fútbol & Listo y Lápices & Balones)

Keylor Navas estrella_1estrella_1 

Daniel Carvajal estrella_1