Lápices y balones

Si te gusta el fútbol, el Real Madrid, los dibujos animados, el diseño y la animación, adelante. Pasen y vean.


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Hola de nuevo, mi Liga


Es increíble. Ha pasado tanto tiempo, y sin embargo son solo cinco años. No es tanto tiempo y es mucho.

Hemos pasado por muchas cosas, buenas y malas.

Hemos pasado de Mourinho a Ancelotti, de Ancelotti a Benítez, de Benítez a Zidane.

Hemos llegado muchos y marchado otros.

Dijimos adiós a Mesut, a Sami, a José Callejón, a Higuaín, a Albiol, a Diarra, a Iker, a Xabi Alonso, a Jesé, Altintop, Di María, Granero, Jesús Fernández, Diego López, Pacheco, Carvalho, Nuri Sahin, Kaká, Adán, Essien, Cheryshev.

Dijimos hola a Luka, a Gareth, a Isco Alarcón, James Rodríguez,

Vinieron niños: Varane, Carvajal, Nacho, Lucas Vázquez, Asensio; les vemos crecer cada día.

Otros, Casemiro, Moratilla, Coentrao, fueron y volvieron felizmente.

Cris ha marcado desde aquel lejano ,228 goles; hemos celebrado con él 3 balones de oro.

Bale nos ha regalado galopadas para la historia y una maravillosa Copa del Rey. Luka ha regalado miles de dulces pases de gol. La BBC ha conquistado Europa. La Décima y la Undécima vinieron con un año de diferencia. Fuimos a Marruecos y a Japón para llevarnos sendos Mundiales de Clubes. Lloramos en momentos tristes, como en el 2012~2013; pero nos quitamos el miedo al Bayern con cuatro goles. Supercopas de Europa contra el Sevilla, dos.

Marcelo ha reído y ha centrado más de mil veces. Isco ha bailado en muchos campos. Ha habido tarjetas amarillas y rojas encima de nuestras cabezas, algunas justas, otras no tanto. Los músculos lesionados se han recuperado; el orgullo blanco ha hecho milagros.

Hemos marcado goleadas: 8~2, 9~1, 10~0. Hemos vencido al Barsa y al Atlético, y a otros tantos gigantes. Luka se ha rapado, y Bale se ha dejado una melena hasta los hombros. Primero cinta, luego moño.

Mi España ha ganado en Kiev la Eurocopa; la Alemania de Mesut y Samir conquistó el mundo en 2014, en las tierras de Marcelo y Casemiro; el año pasado, en la Francia de Karim, Varane y Zizou, Cristiano y Pepe levantaron el trofeo europeo.

Lucas Vázquez ha marcado un penalti decisivo.

Hemos manteado a Carlo en Lisboa.

Luka ha ido en hombros de Arbeloa; ha caído sobre Bale en Mestalla.

Alonso ha saltado de la grada al césped.

Zidane se ha roto el pantalón en Milán.

Se han reído de nosotros, nos han menospreciado y vejado, también admirado y amado de una forma muy especial.
Todo esto ha pasado en cinco años, y ahora estamos a pocas horas de ganarla otra vez.

Cuanto tiempo sin verte, Liga mía!

Y yo?
Bueno, he marcado un par de goles de cabeza, chiquillos.

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El maldito adjetivo


Hace unas semanas, salía la noticia, perdón, el notición, de que un equipo femenino llamado AEM Lleida había ganado con unas estadísticas arrolladoras una liga compuesta por equipos masculinos.

Mi gozo era enorme. Por primera vez, la fuerza de hombres y mujeres quedaba equiparada, en perfecto equilibrio. La igualdad brillaba, todo era maravilloso y yo veía ya a esas guerreras siendo admitidas en los equipos masculinos, creando así lo que llaman “ligas mixtas” o ligas a secas. Ni masculinas, ni femeninas: de ambos.
Y de pronto, hoy leo con terrible desencanto que los dirigentes de ese equipazo buscan apoyos para equipos, ligas y demás… exclusivamente femeninos.

¡Qué rabia!

Si estas valientes han demostrado tener el mismo nivel y la misma calidad que los chicos, porqué no pueden seguir jugando con y contra ellos? Por qué no pueden hacer equipos mixtos, o como querráis llamarlos? Por qué nadie lo ve natural y lógico?

En el mismísimo momento en el que añadimos el maldito adjetivo ante la palabra fútbol (o la que sea), se abre la brecha de la separación que lleva siglos dando la tabarra.

Esos adjetivos, sí. Futbol “femenino”. Futbol “masculino”.

Díganme, ¿que diferencia real hay entre ambos? Se juegan de forma distinta? ¿Cambian las reglas, el campo, el balón, respecto al género?

Ya no podéis venir aquí y decirme: <<es por seguridad, ya que los hombres son mas fuertes y pueden hacer daño a las chicas>> No, queridos. Las chicas del Lleida han vencido a unos cuantos equipos “peligrosamente masculinos”, y a saber, están todas vivas, sanas y salvas. Ninguna ha terminado con las dos piernas rotas, o cosas peores, las que aventura cada día el público anticuado por el puro gusto de asustar.

Un bonito (por decir algo) ejemplo es la frase que soltó el propio presidente del AEM Lleida: “A esta edad las diferencias de fuerza y velocidad empiezan a ser evidentes, así que las niñas optan por buscar campeonatos infantiles exclusivamente femeninos. Y apenas hay”

¿Cómo te atreves a hablar de físico a estas alturas, como si fuera el motivo o la barrera insalvable? Diferencias de velocidad y fuerza? Eso es lo que hay, o lo que quieres que haya?

¿Porqué, porqué os empeñáis en encasillar? En separar el deporte por género?
¿Es que no os dais cuenta de que el machismo y el feminismo son lo mismo, visto desde fuera?

Nadie es mejor que nadie; nadie es más inteligente, ni más fuerte, ni más veloz; es lo que quiere ser de verdad.

¿Más egoísta? Eso sí es posible.

Cuanto más fútbol femenino querráis promover, más separación alimentará la desigualdad ya latente. Cuanto más separéis, más sentimientos de desunión albergarán ambos géneros; y más barrera física habrá, ya que las chicas, con la idea fija de ser menos en ese sentido, no se esforzarán por cambiarlo.

Es un desastre desproporcionado, y pocos se dan cuenta.

Si hombres y mujeres pueden convivir en el mismo planeta, también deben convivir en otros ámbitos. En el deporte, por ejemplo. Qué problema habría si jugaran mujeres futbolistas en el Real Madrid? O en el Manchester? O en el Bayern? Perderían fuerza y garra o al contrario, ganarían ambos?

Chicas del Lleida, lo primero: ENHORABUENA. Lo segundo: por favor, no os marchéis a América a practicar fútbol exclusivamente femenino. Quedaos: continuad batiendo récords, ganando ligas antaño solo masculinas; y en breve, muy breve, os veréis jugando junto a Cristiano Ronaldo, Müller o Ibrahimovic: los que véis por la tele pueden ser vuestros compañeros en un futuro regido por el fútbol. Fútbol “mixto” o fútbol a secas; ni femenino ni masculino.

Simplemente fútbol. Por favor.


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ESPECIAL: Pequeñas Historias de la Liga |2016-2017 | Atlético de Madrid 0 Real Madrid 3: free as a Bird.


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Alguien, una mano (o quizás más), abrió la puerta de la jaula dorada.

Y el ave blanca asomó el rostro, se liberó del peso, y  voló.

Llevaba un 7 grabado en la espalda y el corazón; un escudo que se volvía ligero a cada movimiento.

Se llamaba Cristiano Ronaldo, y era libre.

Después de tanto tiempo atado, libre.

Libre como un pájaro. El título de la canción que nos acompaña en este encuentro.

En agradecimiento, en esta noche increíble (la noche del derbi madrileño, tantas veces vivida últimamente), nuestro delantero nos regaló un hat-trick, tres puntos, y una victoria que valía lo que un universo.

Volvamos atrás, a esos momentos y a ese vuelo.

FECHA Y HORA: 19-11-17/20:45

ESTADIO: Vicente Calderón.

ALINEACIONES:

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CRÓNICA:

El Calderón se despedía.

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Era el último derbi madrileño, según la mayoría, disputado en el estadio de Manzanares.

Por encima del ambiente trepidante, de los nervios y las luces blancas que iluminaban el césped, se sentía algo de melancolía por parte de ambos contrincantes.

Era curioso. No era nuestro estadio, pero tantos y grandes momentos se habían vivido allí (buenos y malos, alegres y trágicos), que…

Todas las vistas estaban clavadas en los muchachos que calentaban allí. Los blancos, nuestros chicos, fueron recibidos por una sonora pitada; pero apenas nos quejamos. Era el momento del orgullo, de la concentración: era una noche delicada y épica, y había que hacer un juego para recordar.

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Ramos no estaría en los titulares, y eso relajó a los rojiblancos; el sevillano aún andaba tocado de la lesión anterior, y no valía la pena forzar. Sin embargo, el mero hecho de que se encontrase en el banquillo, listo para cualquier emergencia, nos enfundó fuerzas. ç

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Además, estaba Nacho, que había completado un bello encuentro la jornada anterior contra el Leganés.

No podíamos apenas esperar. Por fin, llegó el momento: se saludaron los capitanes Marcelo y Gabi…

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…se realizó el sorteo de campo (¡nuestro legado será eterno!, bramaban las gradas rojiblancas), y con un escalofrío general, todas las pupilas abiertas, el colegiado pitó tres veces…

Y empezó el partido.

Los atléticos, absolutamente obsesionados con finalizar aquel último encuentro madrileño en su templo con una buena actuación, se lanzaron a una lucha sin cuartel desde los primeros segundos. Isco tuvo la primera del Real Madrid, en el minuto 4: un balón precioso colgado desde el lateral al área rojiblanca, pero a partir de ese momento el balón fue acaparado por el Atlético. Koke, Carrasco de falta, Torres en arrancada y Saúl arremetieron contra el feudo de Keylor.

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Aunque olvidaban algo, y ese algo era la defensa madridista.

Nacho, Marcelo y compañía corrían con fiereza tras la delantera local, y a pesar del riesgo, no dudaban.

Y entonces, tras una falta a Isco (que se escapaba como nadie), llegó la polémica del minuto 11.

El gol que no fue.

Comenzó en Marcelo; Marcelo y su conexión con Cristiano Ronaldo, al que prodigó un esférico directo a la testa.

Ronaldo golpeó el balón con toda la fuerza de su frente.

El cuero voló a la portería de Oblak, que saltó…

… y algo muy confuso ocurrió en la red. Una serie de rebotes; pegó contra la mano del portero rojiblanco, pegó en el césped, pegó en el larguero y se marchó fuera.

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Pero todos lo habíamos visto. El esférico había traspasado la línea; a pesar de la desesperada mano in extremis del cancerbero del Atlético, aquella jugada debía haber sido gol.

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Sin embargo, el colegiado no lo vio así, y para nuestra atónita sorpresa, el 0 a 0 continuó parsimonioso en el marcador.

Cristiano era la imagen de la indignación. A los madridistas apenas se nos escuchaba, del jolgorio que reinaba en el Calderón; todos celebraban la parada que no había sido legal.

A pesar de todo, había que continuar.

Y quizás fue esa acción, precisamente, la que hizo reaccionar y despertar al ave del corazón de Cristiano.

También despertó nuestro Madrid. Diversas jugadas se originaron a raíz de aquel tanto desaparecido; Lucas Vázquez e Isco enviaban balones al área, y en el minuto 20 Luka Modric se sacó de la chistera un tiro tremendo, que por muy poco no se le escurrió a Oblak. El pequeño croata se llevó las manos al rostro, cariacontecido; sabía que cualquier oportunidad, en aquel tenso partido, era oro.

Pero no debía preocuparse.

Savic desearía poco después no haber enviado al césped a Lucas Vázquez, tan cerca de la frontal.

Cristiano Ronaldo, sin decir palabra, se colocó ante el balón, ante la barrera, ante el Vicente Calderón.

Y con un toque exclusivo, aquel que confunde al más experto, envió el esférico volando entre los jugadores de la red; fue un roce tan leve pero tan fuerte, tan poderoso, el que lo giró hacia el extremo de la portería, donde Oblak no llegó.

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-¡¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLL!!!!!- nos derrumbamos, los madridistas blancos de felicidad; y Cristiano, pálido, sin creerse su propio gol, realizó su celebración y fue zarandeado y abrazado por sus compañeros, llevado de un lado a otro.

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El Atlético sacó en seguida desde el centro. Estaba furioso. Así lo demostró Gabi en el minuto 25; sin dar tregua, barrió a Luka Modric con una entrada que nos dolió en el corazón. La pequeña grada madridista bramó tan fuerte que silenció por un segundo al estadio rojiblanco, y el capitán del Atlético recibió la amarilla, más que justa.

Isco se hizo el señor del campo desde entonces. Todo era él; todo eran sus pases perfectos a la delantera, su destreza y su rapidez, que cansó rápidamente a los rivales. En el minuto 34 llegamos a temer por él, ya que comenzó a cojear tras un lanzamiento; pero su fuerza de voluntad pudo más y continuó la lucha, iluminado.

Ambos equipos se dejaban la piel; a partir de los últimos minutos de la primera parte, se comenzó a notar cierto cansancio; no vendría nada mal el tiempo reglamentario de descanso.

Finalizaron los 45 minutos con una acción salvadora de Bale, que no dudó en entrar en zona defensiva para llevarse el balón de Griezmann…y a Griezmann. El Vicente Calderón se vino abajo enfurecido, y el árbitro señaló la falta a favor del Atlético, aunque no pintó de amarillo a nuestro galés, silenciosamente vitoreado por la interrupción del contraataque.

Así llegamos al descanso. La responsabilidad del derbi, de afianzar el marcador y la confianza pendían sobre las cabezas de los chicos blancos, y estos lo sabían. Y sonreían. Podían hacerlo. Habían visto muchas cosas en aquel campo, y sabían que todo estaba en ellos y en la afición.

Y nosotros no pensábamos en ningún momento decaer.

Llegó pronto la esperada segunda parte, que dio comienzo con un escalofrío para el conjunto madridista. Tres disparos de Carrasco, Griezmann y Koke nos dieron el susto de la noche; estaba claro que el Atlético quería venganza.

Pero el Madrid continuaba.

En el minuto 56, una jugada blanca nos puso las manos sobre la boca. Incrédulos, observamos cómo a Cristiano se le escapaba un balón maravilloso que provenía de la banda izquierda, a centímetros de Oblak, el cuero continuó su carrera hasta tropezar en las botas de Carvajal, que no dudó en disparar hacia el portero adelantado…

…y la mala suerte quiso que Godin llegara, desesperado, a barrer el cuero con todas sus fuerzas, haciendo desaparecer el peligro madridista.

Por poco.

La combinación Modric-Bale, la amistad inquebrantable, provocó una nueva jugada: minuto 57, la falta lanzada como la seda por la pequeña bota llegó a la alta testa del galés, que remató con todas sus fuerzas…

… y aquella vez la ocasión se perdió, bruscamente, a la grada atlética.

-¡¡¡UUUUUUUUUUUUUUYYYYYYYYYY!!!- rugimos todos, madridistas y jugadores, mientras Simeone llamaba a dos jugadores a la banda. Serían las dos sustituciones de Gabi y Torres, en el minuto 61: Correa y Gameiro.

La tensión crecía por momentos. Tan solo sesenta segundos después de aquel doble cambio, Cristiano Ronaldo y Koke se encararon, furiosos: la acción costó una tarjeta amarilla para cada uno, y un disgusto a cada afición.

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Y entonces, llegó el minuto 69.

Isco acababa de dar un buen susto a Oblak; un disparo potente de su bota prodigiosa, que había detenido in extremis el portero esloveno.

Y Savic, el causante del primer gol, provocó el segundo.

Cristiano Ronaldo se aproximaba a toda velocidad, balón cosido a la bota, adentrándose sin control en el área rojiblanca. Y no quedó otra para el defensa rojiblanco, que entrarle por detrás.

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Nuestro portugués cayó, golpeándose con el suelo frío; y el estadio también cayó.

El colegiado señalaba el círculo de yeso.

Penalti a favor del Real Madrid.

Era inútil protestar; sin embargo, Godín lo hizo, lo que le costó la amarilla.

El mundo estaba pendiente de nuestro siete portugués, que ya se encontraba frente al balón. El balón y él. El balón y el universo.

El árbitro dio la señal. Tres pequeños pasos, como brincos; estirón de pierna, y Oblak quedó perplejo en el aire, mientras el esférico revoloteaba tras él, en la red.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLL!!!!- bramamos los madridistas, histéricos de felicidad; y aquella vez Cristiano lo creyó.

Lo creyó y se lanzó a celebrarlo, entre jocoso y serio, en una pose que alegró todos los corazones madridistas. Volvía el rey, orgulloso; volvía la ironía, la fuerza y la delicadeza. Volvía el pájaro libre.

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Volvía CR7.

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Se puso el balón en juego, y la grada madridista consiguió imponerse. “¡Olé, olé!”, se escuchaba vibrante, mientras Carrasco probaba un tiro desde lejos que acabó en guantes de Keylor Navas.

Y llegó el minuto 76.

La tercera perla.

La carrera de Gareth Bale, que levantó la mirada azul tras desembarazarse de la sorprendida zaga atlética, y vio a Cristiano Ronaldo. El destello, el pensamiento; la pura bondad, el empujón del esférico hacia su compañero portugués, que solo hubo de empujarlo.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!!- salió de todos los blancos, como el grito de la cristalina alegría; Cristiano señaló a Bale y desapareció entre sus eufóricos compañeros. Libre como un pájaro.

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El Atlético observaba.

Hat-trick del emperador.

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Quedó aún emoción en los minutos restantes. Lucas Vázquez fue pintado de amarillo en el minuto 78 tras derribar a Carrasco; no parecía muy afectado el muchacho de blanco, que se fijaba más bien en la banda. Salía Isco, agotado, destrozado, pero más feliz que un rey; y entraba en su lugar el caballero de Francia, Karim Benzemá.

La falta no produjo consecuencias en el campo madridista, y en el minuto 83 el cartelón se alzó con un número que levantó a miles de madridistas.

Se marchaba el rey del partido, el goleador insaciable, Cristiano Ronaldo; esperaba James Rodríguez para entrar en su lugar. Las manos se nos enrojecieron por los aplausos; por más que silbaran los atléticos, siempre se nos escucharía más.

Y en el 85, tras una tarjeta amarilla para Juanfran, entraría el tercer madridista de sustitución: Asensio por Lucas Vázquez. Calidad adolescente por calidad adolescente.

Carrasco y Luka Modric fueron los nombres que resonaron más en los últimos instantes. El jugador rojiblanco fue el que continuó luchando, tratando de sorprender a Keylor Navas con disparos varios: ninguno acabó con peligro para los chicos blancos.

El pequeño croata, por su parte, tuvo el cuarto tanto en su cabecita rubia. Fue en el minuto 88; la sorpresa que nos llevamos fue inédita cuando, impulsándose, Luka cabeceó un esférico que venia de las botas de Carvajal. El balón rozó el larguero, y Modric se llevó las manos a la cara, riendo incrédulo. Le aplaudimos con muchas ganas.

Por fin, en el 91, tras un último paradón de Navas a Carrasco, finalizó el derbi.

¡Qué fiesta! ¡Cómo resonaban las canciones madridistas por el Vicente Calderón; cómo se abrazaban los agotados jugadores; como saltaba la grada blanca!

Lo observamos todo con emoción, profunda emoción.

Último derbi en el Calderón.

E inolvidable, gracias a Cristiano.

Tres puntos más, una vez más líderes; un enorme paso hacia la Liga 33.

Siempre contigo, Madrid.

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Puntuaciones de los chicos blancos (por Fútbol & Listo y Lápices & Balones)

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Daniel Carvajal estrella_1estrella_1 

Rafael Varane estrella_1estrella_1estrella_1 

Nacho Fernández estrella_1estrella_1estrella_1 

Marcelo Vieira estrella_1estrella_1estrella_1 

Luka Modric estrella_1estrella_1estrella_1 

Mateo Kovacic estrella_1estrella_1estrella_1 

Isco Alarcón estrella_1estrella_1estrella_1 

Lucas Vázquez estrella_1estrella_1 

Gareth Bale estrella_1estrella_1 

Cristiano Ronaldo estrella_1estrella_1estrella_1estrella_2 

Karim Benzemá estrella_1estrella_1 

Marco Asensio estrella_1estrella_1 

James Rodríguez estrella_1estrella_1

Encuestas

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GANADOR: Cristiano Ronaldo (223 votos de 496)

Así va la Liga (jornada 12)

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©Créditos de las imágenes: Diario As (as.com), Real Madrid website (realmadrid.com), Diario Marca (marca.com), Diario El Mundo (elmundo.es)


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Pequeñas Historias de la Liga | 2016-2017 | Real Madrid 3 Leganés 0: On the Run.


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Doblete de Gareth Bale. Doblete de Gareth Bale. Doblete de Gareth Bale.

Este era el eco que reverberaba, de una pared a otra del Bernabéu, mientras los madridistas abandonaban el estadio donde acababa de disputarse la onceava jornada de Liga.

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Los chicos blancos habían tomado ya el camino, enfilado la ruta, la carrera, la misma de la canción de Electric Light Orchestra que da banda sonora a este pequeño gran post.

Disfrutemos otra vez de ese eco. Y de esa carrera.

FECHA Y HORA: 6-11-16/12:00

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

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CRÓNICA:

El Leganés quería ganar.

Venía arropado por una pequeña multitud de seguidores, que se apiñaban en una de las gradas altas de la Catedral del fútbol.

Pero el Real Madrid también quería ganar.

Y hay que ver, la mirada azul de Bale, cuando salieron los muchachos madridistas al césped. El sol golpeaba de lleno (¡las 12 de la mañana!), y el galés gritaba en silencio, con el ceño fruncido, la misma retahíla, mientras resonaba el bonito himno por el Bernabéu. “Voy a ganar. Voy a marcar. Vamos a ganar”

Un dicho y hecho.

El colegiado saludó a los capitanes Marcelo y Mantovani, y tras el sorteo, vigiló a los chicos recolocarse en sus puestos. Dio tres pitidos…

Y empezó el partido.

El Leganés insistió desde el primer minuto, en el que Rubén Pérez logró levantar a su grada con un tiro lejano, que sin embargo no inquietó a Keylor. Pero pronto se encontró con la dura fortaleza de nuestro Real Madrid: fue un choque entre dos personalidades muy fuertes. Nadie se dejaba vencer. Tal era el brío, que en el minuto 7 llegó la primera tarjeta amarilla, para Machís por barrer a Marcelo; y en el 16, otra para Cristiano Ronaldo, que discutía con genio una acción no señalada por Lahoz.

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Ambos equipos se turnaban para golpear con fuerza. Cristiano precisamente, Morata, Insua para el Leganés; balones tratando de sorprender a los guardametas, que por el momento no habían tenido unas dificultades excesivas.

Y entonces apareció Gareth Bale.

Minuto 37.

El gran galés, atento como nadie, vio el pase de Isco antes de que ocurriera. El malagueño, inteligente, vio el hueco y la defensa del Leganés, que miraba hacia otro lado; y escurrió el esférico de tal manera que Bale se vio solo, volando hacia la portería de Serantes…

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…que no pudo hacer daño a la bella definición del número 11. On the run.

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-¡¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!!- cantamos los madridistas, después de tanto tiempo; y la celebración entre Bale e Isco fue para recordar.

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Al Leganés no le sentó nada bien el tanto, y los minutos siguientes fueron un tanto caóticos. Todo empezó en Kroos, que se llevó por delante a Machís cuando este se aproximaba al campo blanco; el Leganés no tardaría en responder a la ofensa enviando al suelo a Morata, de parte de Insua con un agarrón. Ambos fueron amonestados con la amarilla; y Nacho recibió también, por quejarse en la acción del jugador de Leganés.

Y encima, en el minuto 42, Szymanowski no se cortó en disparar a puerta de Navas, tras haber caído dolorosamente Gareth Bale segundos antes por una falta clara.

El portero madridista ignoró el balón, que por cierto había volado fuera de la red (por poco), y chilló a Szymanowski; Szymanowski le chilló a él, y el aire se tensó como un calabrote. Hasta en los banquillos había palabras entrecruzadas.

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Gareth se levantó sin decir palabra. Solo miró al frente, en silencio.

Y en el minuto 45, cuando quedaban segundos para el descanso, el galés otra vez.

Era una falta a favor del Real Madrid, la que elevó Kroos por encima de la barrera. Morata la tocó; lo suficiente como para desequilibrar al portero y dejar hueco a Bale, que no desaprovechó el rechace y la metió casi sin respirar en la portería del Leganés.

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-¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOLLLLL!!!- chillamos emocionados-. ¡¡DOBLETE DE BALE!! ¡¡DOBLETE DE BALE!!

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Sí, aquel que se abrazaba con todos, el que brillaba entre el grupo.

 

El colegiado pitó muy poco después el final de aquella primera parte, desatascada por nuestro número 11. Aún con el resultado a favor, todos sabíamos que el Leganés se había marchado con unas ganas de gol muy peligrosas; era tiempo de defensa, de organización en el centro del campo y cabeza fría.

Y del tercer gol.

Y de Luka Modric.

Así salió el Real Madrid en el segundo tiempo. Presionando; Gareth tuvo el tercero en el minuto 47; y en el 52, cuando el colegiado señaló falta a favor del Real Madrid. Bale tomó carrerilla; y justo cuando se disponía a lanzar, el Bernabéu y todos los madridistas arrancamos a aplaudir, de manera espontánea; una ovación que salió del corazón.

Bale miró a la banda, y vio a Luka Modric calentando.

No hizo falta más. El galés se desequilibró un poco, pero de alegría; casi no hizo caso al esférico que marchó por encima de la portería de Sestero. Y reanudó la lucha feroz contra el feroz Leganés, que acababa de realizar un cambio: Machís por Omar Ramos.

En el minuto 61 ocurrieron muchas cosas. La tarjeta amarilla para Mantovani por la entrada a Morata, que casi lloraba: contábamos más de veinte como esas a lo largo de todo el partido para nuestro delantero centro.

Y el cambio de Kovacic por Modric.

¡En pie, señores! Entra el pequeño emperador. Momento mágico, conmovedor. Luka sonrió para sus adentros y miró hacia delante: había un partido que terminar.

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Continuó el juego, pero más alegre y dinámico con el rubio 19. Tiempo de cambios en el minuto 67: Isco por James, Rubén Pérez por Luciano.

Y tras algunos contraataques del Leganés, que hicieron brotar una bella parada de Keylor Navas, llegó el minuto 76.

Morata, con las piernas llenas de cardenales, vio el pase de Kroos.

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Un pase perfecto, con regla; muy parecido al de Isco para Gareth en el primer gol.

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Y Álvaro como Bale, no lo desaprovechó.

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-¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL!!!- bramó el Bernabéu al completo; y Bale, celebrando con emoción el gol del que antes le había regalado el segundo tanto; y Morata, riendo a pesar de los golpes; y todo el alma madridista.

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El Leganés bajó la intensidad; el cansancio se acuciaba. Zidane cambió al goleador Álvaro por Lucas Vázquez, puro nervio; y Mantonvani se fue muy poco después para dar sitio a Víctor Díaz.

Y en el minuto 82, apareció de la nada la polémica jugada de Marcelo y Omar Ramos.

Fue todo muy rápido. Nuestro brasileño trataba de regatear; el jugador del Leganés se le echó encima, y entonces Marcelo no se controló. El golpe en el tobillo de Omar fue escalofriante, y el jugador cayó al suelo, turbio de dolor.

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Con total sinceridad, la acción de nuestro 12 habría merecido la tarjeta amarilla. Pero no era el día del colegiado, que simplemente indicó falta a favor del equipo visitante; a pesar de que el centrocampista no pudo continuar jugando.

Hay que decir que Marcelo se disculpó tras el encuentro y se preocupó por el chaval del Leganés, lo cual fue muy noble por parte de nuestro defensa.

Tras el susto, poco quedó que decir. Una falta a favor del Real Madrid en el minuto 86, botada por James Rodríguez, podría haber sido el cuarto gol de no ser por una ligera desviación en la curva del colombiano; pero no hubo suerte.

Y la ultima acción del encuentro sería una tarjeta amarilla para Victor Díaz, que no dudó en sujetar a Marcelo como si de lucha libre tratase el juego. No se fueron muy contentos los del Leganés; cuando los tres silbidos indicaron el final del partido.

Pero nosotros, dejando aparte la acción de Marcelo, sí sonreíamos, mientras los chicos blancos se alejaban charlando por el túnel de vestuarios, directos a la ducha y a una comida merecida. Allí teníamos a Bale el del doblete; a Cristiano, el orgullo silencioso; a Morata el de los cardenales y los goles; al pequeño Luka que había vuelto mejor que nunca; y a todos los corazones que continuaban la lucha por aquella Liga que merecemos.

Siempre contigo, Madrid.

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Puntuaciones de los chicos blancos (por Fútbol & Listo y Lápices & Balones)

Keylor Navas estrella_1estrella_1 

Daniel Carvajal estrella_1estrella_1 

Nacho Fernándezestrella_1estrella_1estrella_1  

Rafael Varane